La Ciudad Blanca, El Cañón, sandboard y Lima

Pasamos todo el día entre los muros Incas de la ciudad sagrada y por la tarde tomamos el tren de vuelta a Cuzco, donde llegaba el último de la troupe y que solamente se quedaría con nosotros un día y medio, Fernando, amigo chileno amante de todo lo francófono (sobretodo de los karaokés de chanson française). Volvimos a disfrutar de Cuzco un poco mas antes de dejar a Fernando para irnos a Arequipa, la ciudad blanca.

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Fernando, Lucie y Carles pelándose de frío en las calles de Cuzco antes de dejar la antigua capital Inca

Arequipa fue una gran sorpresa en nuestro viaje. Una ciudad rodeada de volcanes con un centro colonial donde la mayoría de construcciones están hechas de sillar, piedra blanca volcánica (y de ahí lo de Arequipa "la ciudad blanca"). Preciosa. Visitamos el convento de Santa Catalina, el mas importante monumento religioso de Perú y muy interesante a la vez que bonito. Y es el mejor sitio para degustar el Cuy, plato regional, que asadito entra la mar de bien.


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Uno de los muchos rincones que ofrece el Convento de Santa Catalina

Carles nos abandonó en Arequipa y los demás nos fuimos a visitar el cañón del Colca, el segundo cañón más profundo del mundo con 3600m de profundidad (solo superado por el de Cotahuasi, que está al ladito y el doble de profundo que el famoso que se encuentra en Colorado). El cañón se encuentra en la zona del Valle del Colca donde pasamos por unos pueblos pequeños pero con un encanto andino especial. Tomamos un taxi en Chivay que nos llevó hasta la cruz del Cóndor, donde por la mañana temprano puedes ver los cóndores sobrevolando el cañón. Nosotros fuimos por la tarde, como unos campeones, y solo vimos... el cañón. Allí dejamos a Anselme y a Antoine que regresaron a Francia, y continuamos a pie hasta Cabanaconde, un pueblecito desde donde hay un sendero que te permite bajar hasta el fondo del cañón. Bajamos temprano por la mañana los 1100m de desnivel en 2h hasta el Oasis, unas cabañas que se encuentran al lado del río y donde te puedes echar un baño para aliviar las piernas porque la bajada es mortal. Y si la bajada es mortal, la subida es... bueno, parte de mis piernas se quedaron allí. 2h45m para subir los 1100m de desnivel otra vez, como si fuéramos tontos, para poder salir del cañón.


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Muestra de la belleza de los pueblos del Valle del Colca


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Bajamos hasta el fondo. Y subir de nuevo!! Mis piernas aún se acuerdan...

Del oasis del Colca, al oasis de Huacachina, esta vez sí, un verdadero Oasis!!! Ubicado al lado de Ica, de camino hacia Lima, Huacachina es una laguna en medio de una inmensidad de dunas. Ahora sí que dejamos el frío de una vez. En Huacachina pudimos disfrutar del agua de la piscinita del hostel y de prepararnos para una sesión de sand-board! Así que por la tarde, vinieron a buscarnos con unos buggies y nos fuimos en medio del desierto para surfear las dunas!


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Un verdadero Oasis. Belleza verde en medio de un mar de dunas.


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Que se prepare la peña del Dakar el año que viene que ahí vengo yo!


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La inmensidad de arena. Tranquilos, después de la foto la recogimos de vuelta con el buggy.

El tiempo en Perú se nos acababa y teníamos que llegar a Lima, así que el día siguiente nos fuimos a la capital peruana. Tenemos unos amigos que viven allí, Valerie y Guillaume, pero la mala suerte hizo que en ese momento no se encontraran en Perú. Sin embargo, fueron capaces de organizarnos nuestra estadía en Lima a la perfección con la ayuda de Amélie, una amiga suya, que nos alojó en su casa, nos informó un poco de como iba la movida e incluso nos paseó un poco por la noche de Lima. No pudimos quedarnos mucho tiempo pero por lo menos paseamos por el centro y los alrededores de la plaza de Armas y descubrimos los barrios de Miraflores y Barranco, con sus bares y cafés que dan al mar y la bella zona del puente de los enamorados.

Vimos una pequeña parte de Perú pero nos bastó para descubrir que el oro del Perú no se encuentra en las minas, sino en sus calles, en sus gentes y en su historia.


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Una cancioncita triste en el puente de los enamorados para despedir Perú...

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