Apu Salkantay y el Macchu Picchu

Desde Cuzco empieza uno de los treks más famosos del mundo, el Camino del Inca. Son tres días de caminata para llegar al Macchu Picchu. El problema del Camino del Inca es que está controlado por el gobierno y limitado a 500 personas al día, con lo cual, se debe reservar con antelación (aproximadamente con un mínimo de 3 meses de antelación) y las agencias de turismo abusan imponiendo precios desorbitados. Durante los últimos años han aparecido alternativas al Camino del Inca que ofrecen caminatas de varios días por trayectos distintos que culminan en el Macchu Picchu. De entre estas alternativas, la más interesante es la que transcurre por la ladera del nevado Salkantay. El Salkantay, o Apu Salkantay, es uno de los picos más altos de la región con 6271m de altitud y nieves perpetuas, de ahí el sobrenombre de "el nevado". El interés de esta alternativa es que a pesar de no pasar por sitios arqueológicos, reservados al Camino del Inca oficial, ofrece una variedad de paisajes y de vistas increíbles. El trek del Salkantay dura usualmente 5 días, pero por problemas de timming, decidimos hacerlo en 4 días (haríamos una parte del recorrido en fragoneta-tren para ahorrarnos un día de marcha).

El drink team al completo con Carles a la cabeza, seguido del tándem Anselme-Antoine y los líderes indiscutibles de la expedición y expertos montañistas, Lucie y Oriol (hasta aquí, todo el mundo se lo cree no?), empezamos a caminar desde el pueblo de Mollepata, a 2800m junto con un grupo de compañeros de primera! Tuvimos mucha suerte con el grupo de gente con la que nos tocó compartir estos días de caminata. Un grupo majete de gente animada.

Como comentado, empezamos en Mollepata a 2800m de altura y subimos hasta el llano de Soraypampa donde había el campamento para pasar la noche. Vaya noche!!! En plena montaña, a unos 3500m de altitud, hacía un frío que cortaba el cutis y pelaba los huevecillos! Pero como unos campeones, sobrevivimos jugando a las cartas, bebiendo té calentito, alguna que otra birrilla congelada y contando historias a la luz del fueg... no, perdón, de las linternas. Igual, si duermes vestido y con un par de calcetines en cada pie se puede estar calentito.


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Empezando a andar... Parte del drink team con Ariel, compañero australiano de la expedición. Notar que al fondo aparece el Salkantay, que es tan blanco que consigue quemar la foto.


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Primer campamento a unos 3500m de altitud aprox. Los miembros de la expedición contraídos por el frío (todos!)

Nos levantamos temprano, aún bajo cero, y mientras intentábamos entrar en calor, los sherpas made in Perú, los porteadores, con sus chancletas y sin calcetines (chále huevos!) iban desmontando el campamento. Nos esperaba la parte mas dura de la caminata, la subida al paso del Salkantay a 4600m. Conseguimos subir a diferentes ritmos y en el paso nos esperaba la visión más brutal de la excursión, el Salkantay justo al ladito, con sus 6271m y sus nieves perpetuas. El espectáculo es majestuoso! Después de las fotos de rigor, emprendimos el descenso hacia una geografía que se tornaba cada vez más selvática. Increíbles los cambios de paisajes! Dormimos en la zona tropical de Colpbamba, húmeda y con algunos mosquitos. Por la mañana, seguimos andando hasta La Playa, a 2350m, donde nos separamos del resto del grupo para ir a tomar el tren que nos llevaría a Aguas Calientes, un pueblo turístico construido alrededor de la vía del tren por y para subir al Macchu Picchu. Los restaurantes de Aguas Calientes ofrecen al viajero multitud de terrazas con vistas a la magnífica y genuina vía del tren. Grande...


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Llegamos todos a la cima! Ahí va la foto de grupo delante de la ofrenda a la Pachamama que nos ayudó a subir sin oxígeno... Grande...


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Con el nevado Salkantay de fondo


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Carles oficializando la cota de subida para el National Geographic.


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Increíbles los cambios de paisajes. Nadine posando para el Sun!

Dormimos para prepararnos a la perla de la excursión, el Macchu Picchu. Subimos a pie, a las 4 de la mañana, montando los 1400 escalones de la escalera del Inca. El premio del sacrificio era grande: poder ser los primeros en llegar al Macchu Picchu y descubrir las ruinas en medio de una neblina que hacía que todo fuera entre mágico y fantasmal. INCREÍBLE! El Macchu Picchu es realmente impresionante, difícilmente se puede describir en palabras o imágenes. Para empezar a hacerse una idea:


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Entrando los primeros, con la niebla cubriendo gran parte de la ciudad y con el sol aún sin salir...


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Vista de la ciudad desde el Wayna Picchu


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Misión conseguida! El Macchu Picchu en todo su esplendor!


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Los recolonizadores de la cultura Inca al completo y bien satisfechos. El sacrificio (y los sacrificios) han valido la pena.

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