Tifones y terrazas de arroz

Pasamos tres días en Manila y costaba salir de ahí. Estábamos como en casa...
Finalmente, con un gran esfuerzo decidimos irnos a descubrir el norte de Luzón, que es la isla donde se encuentra Manila.
Tomamos un bus a media mañana y en unas 5h recorrimos los 250 km que separan Manila de Baguio, una de las "ciudades" más importantes de la región conocida como La Cordillera. Las distancias no son enormes pero los transportes tardan mucho en recorrerlas por culpa del mismo estado de éstas y por la cantidad de tráfico que hay. Sobretodo triciclos, motorcillas tuneadas con sidecar, que van lentamente por el medio de la carretera. Baguio no ofrecía mucho y solamente nos servía para pasar la noche y esperar que otro transporte nos llevara a Sagada, a otros 100km de Baguio. Esta vez tardamos entre 7 y 8h!!! Paciencia... eso es lo que se necesita para circular por las carreteras Filipinas... Lo interesante del recorrido hacia Sagada fue que a la mitad, empezó a llover a cántaros y se levantó un viento muy fuerte. Conocimos una pareja de americanos en el bus que nos comentaron que esta tormenta tenía toda la pinta de ser un Tifón, pero que no estaba ni previsto ni anunciado en ningún medio. Bueno, al final, el Tifón no anunciado causó más de 300 muertos y un millón de desplazados en Manila y los alrededores. Casi nada... Pero para nosotros no pasó de una mera tormenta. Increible! El problema que hay en toda esta región de la Cordillera es que la más mínima tormenta genera deslizamientos de tierra que cortan las carreteras. Nosotros tuvimos suerte: sólamente una roca enorme nos cortó el paso unos minutos antes que una excavadora nos la quitara de enmedio.

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Nuestro bus, la roca que corta la carretera y el conductor mas su acompañante intentando sacarla con el gato del bus!!! Evidentemente el invento no funcionó y tuvimos que esperar la excavadora...
Coseguimos llegar a Sagada y comprovamos que el panorama había cambiado. Nada de calor y nada de clima playero. Lluvia y frescor de montaña. Después de unos meses de calorcito se agradeció tener que dormir tapado e ir a tomar un té calentito a media tarde. El pueblo está situado en plena cordillera y disperso en un valle rodeado de campos de cultivo. Aprovechamos para ir a visitar unas cuevas que al parcer teníamos que ver. Era la "atracción turística". En los meses anteriores ya habíamos visitado algunas cuevas y la verdad es que no esperábamos ninguna sorpresa, pero si que nos la llevamos! Empezamos la visita a la cueva bajando hacia su interior en medio del olor de guano y con un poco de barro por todos lados. Nosotros íbamos con buen calzado, así que no problemo. Pero al cabo de 30 minutos bajando, el guía nos dice que a partir de ahí, tenemos que descalzarnos porque nos íbamos a mojar. A mojar???? Síiii... Estalactitas, estalagmitas, formacions calcarias y agua por todos lados! La cueva que has soñado visitar de pequeño! Genial!


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Esto sí que era una cueva divertida de visitar! Pero nosotros, de preparaos nada...

P9270255.JPGLucie escondiéndose entre una de las formaciones calizas de la cueva. Jugando como niños!
Aprovechamos una tarde medio lluviosa y sin nada que hacer para ir a visitar a la pareja de americanos que vivían en la zona y que conocimos en el bus. Vivian en Banga'an, a 8km de Sagada. Fuimos andando por un bonito camino y la pareja, Les y Terry, nos acogieron como si nos conocieran de toda la vida. Nos contaron un poco de la suya (25 años dando vueltas por el mundo) y nos invitaron a su casa, a merendar e incluso a visitar algunos amigos suyos. Una gran jornada.

P9270271.JPG Terri, Lucie, July (una amiga de la pareja americana) y Les
De Sagada queríamos ir a visitar las terrazas de arroz. El mejor sitio para hacerlo era Batad, pero para llegar ahí nos esperaba una larga ruta. Salimos de Sagada temprano, con un jeepney, camino de Bontoc. Allí tuvimos que esperar otro transporte, otro jeepney, claro, que nos llevara a Banaue. Hicimos tiempo visitando el museo que es sorprendentemente interesante. Nadie lo puede esperar en un pueblucho como Bontoc... Llegamos a Banaue por la tarde y pasamos la noche allí. A la mañana siguiente, salimos para Batad, donde nos esperaban las míticas terrazas de arros. Tuvimos que ir en triciclo pero el viaje duró poco porque la carretera estaba cortada por un deslizamiento de tierra. Pasamos el corte andando y continuamos hasta que otro triciclo nos trincó en el otro lado y nos acercó al cruce desde donde empezariamos a subir andando hasta Batad. después de 2h de caminata, llegamos a Batad. El esfuerzo mereció la pena.

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Las terrazas de arroz de Batad es un espectáculo realmente escepcional.
Pasamos dos días allí sin demasiadas cosas que hacer salvo contemplar el paisaje. Nos alojamos en un hospedaje desde donde teníamos una vista increíble y compartimos cervezas, pizzas y sanwiches de pan de pita con el otro "turista" que había en el pueblo, Orem, israelita bien majete que llegó allí huyendo de los sitios turísticos. Sí, se que os ha extañado lo de las pizzas y el pan de pita, a nosotros también nos extañó. En realidad resulta que el "chef" del lugar, aprendió a hacer una espécie de tortas de pan que llamaba pita. Si querías la comida encima de este pan, tenías una pizza, y si la querías al lado, tenías un sandwich. Así de senzillo. Un máquina, vamos...
Dos días de calma que son necesarios para el regreso a Manila. Solamente indicaros que salimos a las 7h de la mañana y llegamos a Manila a las 11h de la noche. Una jornada muuuuuuuuuuuy larga...

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Los aventureros del "Jeepney Trophy"! Orem y Lucie en el techo disfrutando del paisaje.

2 comentarios:

tipiconsla dijo...

Como mola lo de la cueva :)

Anónimo dijo...

Sigo envidiandoos un huevo capullines.

Ivansito